Estaciones
30 nov 08Se instala diciembre con el frío que más recuerdos me evoca. En mi pueblo (sí, sigo colgado de la nostalgia) hacía un frío terrible, de ese que congelaba la conversación y aceleraba las piernas para llegar pronto a la estufa de la abuela. Mi madre y yo bajábamos por las calles hasta la plaza para comprar castañas, cortarlas y asarlas en la sartén. Es el sabor más típicamente navideño que puedo tener entre los dedos, mucho más que el turrón, que los licores y que los mantecados del horno de la Reme. Por eso en este diciembre que congela las calles, me acuerdo de aquel diciembre infantil; por que tal vez el frío de Madrid es parecido al de Utiel. Las estaciones en la memoria son más claras, están más definidas, más vivas. El frío es más frío en el recuerdo y el calor es
más verano en el verano de mis viejas fotos...