Días de Navidad
23 dic 07
Llego de la radio como todos los domingos, donde participo en la tertulia de Ana G.Lozano (Punto Radio). El taxi para en la glorieta de bilbao, allí me tropiezo con mi perra que va tirando de mi madreque seha venido a pasar la Navidad en Madrid. Compramos los periódicos, damos una vuelta y nos subimos a casa. "He comprado el calendario de tu programa", me dice una señora por la calle. "Bueno, he comprado varios, para mis hijas", añade con una sonrisa. Me quedo hablando con ella y me cuenta que se emocionó con la historia de los niños de Nicaragua. "Qué desesperante, verdad", participa mi madre. Me despido y de camino a casa helado de frío me voy acordando de Gumersinda, esta mujer de la foto que veis ya la que el huracán dejo sin nada. .../nada/... El rato que pasé sentado a la puerta de su casa fue... No sé explicarlo: derrochaba una esperanza distinta a la de aquí, una esperanza pura. "Tenemos lo que ves... Intentamos ser felices, vivir juntitos". Aquella mañanala encontréhaciendo tortitas de maiz que vende a un córdoba cada una. Su marido, afortunadamente, estaba "en el saco" (cargando sacos de los beneficios del café). Digo afortunadamente porque con ese breve sueldo podrán malvivir todo el año. Arrastrando los días, contando los frijoles y esperando que no llueva en exceso. Sus niñas iban a unos de los colegios de Infancia sin Fronteras. Felices y calladas. Estuve hablando con Gumersinda más de lo que las cintas y el cámara sugirieron... Hablando, escuchandola, mirando sin querer todo el entorno porque me hacía eco su "tenemos lo que ves". La mañana soleada y calurosa siguió por las escarpadas calles de Matagalpa.
Hoy, al subir a casa, me estaba acordando de su sonrisa al decirme como despedidaun feliznavidad.